El índice de precios de la carne de la FAO subió 1% en agosto, impulsado por el pollo, el cerdo y el cordero. La carne vacuna, en cambio, retrocedió por las restricciones comerciales de China y la mayor competencia entre exportadores.

El mercado internacional de carnes mostró señales contrapuestas durante agosto. Mientras los precios de la carne aviar, porcina y ovina avanzaron, la carne vacuna recorrió el camino inverso y registró una baja en las cotizaciones internacionales. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el índice de precios de la carne se ubicó en 127,9 puntos en agosto, lo que representó un incremento de 1,2 puntos, equivalente al 1%, respecto del valor revisado de julio. El indicador quedó, además, en un nivel cercano al registrado un año atrás. El movimiento del mercado estuvo marcado por una combinación de factores productivos, climáticos y comerciales que impactaron de manera diferente sobre cada categoría.

Brasil empujó el precio de la carne aviar
La carne aviar fue una de las protagonistas del aumento registrado durante agosto. Según la FAO, las cotizaciones internacionales subieron como consecuencia de la recuperación de los precios de exportación de Brasil, en un contexto de fuerte demanda mundial de importaciones. Brasil ocupa un lugar central en el comercio mundial de carne aviar, por lo que los movimientos de sus precios de exportación tienen una incidencia directa sobre las referencias internacionales. La combinación de una demanda externa firme y una recuperación de las cotizaciones brasileñas permitió que el segmento aviar aportara al incremento general del índice de carnes.
Según la FAO, las cotizaciones internacionales subieron como consecuencia de la recuperación de los precios de exportación de Brasil, en un contexto de fuerte demanda mundial de importaciones.
El calor complicó la oferta de carne de cerdo
La carne porcina también registró una fuerte suba en agosto, aunque con un comportamiento diferente según el origen. En la Unión Europea, las altas temperaturas continuaron afectando el desempeño productivo de los animales. El estrés térmico ralentizó el crecimiento de los cerdos y redujo la disponibilidad de animales listos para faena, presionando al alza las cotizaciones. La situación fue parcialmente compensada por Brasil, donde los precios retrocedieron en un escenario de oferta abundante. De esta manera, el mercado porcino volvió a mostrar cómo las condiciones climáticas pueden trasladarse rápidamente desde el campo hacia los precios internacionales, especialmente cuando afectan el ritmo de crecimiento y la disponibilidad de animales para faena.
Nueva Zelanda sostiene al mercado ovino
En el caso de la carne ovina, el aumento de precios estuvo relacionado principalmente con la evolución de las cotizaciones en Nueva Zelanda. La oferta exportable del país se mantuvo limitada, mientras que la demanda mundial de importaciones continuó firme. Esa combinación generó presión alcista sobre los precios internacionales. Para el mercado ovino, la disponibilidad de producto exportable aparece así como uno de los principales factores para explicar el comportamiento de las cotizaciones.
La carne vacuna tomó el camino contrario
El dato más relevante para el mercado ganadero fue, sin embargo, el comportamiento de la carne vacuna. Mientras las otras categorías impulsaron al alza el índice general de carnes, las cotizaciones internacionales de la carne bovina retrocedieron. La explicación estuvo principalmente vinculada al comercio con China, uno de los principales destinos para la carne vacuna mundial. Según la FAO, la asignación de Brasil dentro del contingente de importación de salvaguardia establecido por China se acercó a su plena utilización. Ante la perspectiva de que los envíos adicionales quedaran alcanzados por aranceles más elevados, las exportaciones brasileñas comenzaron a desacelerarse. El efecto sobre el mercado fue inmediato: con menores posibilidades de colocar volumen adicional en China bajo las condiciones habituales, Brasil debió moderar sus exportaciones y enfrentar un escenario comercial más restrictivo.
El efecto sobre el mercado fue inmediato: con menores posibilidades de colocar volumen adicional en China bajo las condiciones habituales, Brasil debió moderar sus exportaciones y enfrentar un escenario comercial más restrictivo.
Australia también busca destinos alternativos
Australia enfrentó una situación similar. El país ya había alcanzado los umbrales de sus contingentes de importación en China y Corea del Sur. Esto intensificó la competencia por otros destinos para colocar la producción exportable. Con más oferta buscando compradores fuera de esos mercados, los precios de exportación australianos se vieron presionados a la baja. El escenario muestra hasta qué punto las condiciones de acceso a los principales mercados importadores pueden modificar las referencias internacionales de la carne vacuna.
Un mercado de carnes cada vez más condicionado por el comercio
El informe de la FAO deja un escenario internacional con comportamientos diferentes entre las principales carnes. Mientras la aviar encontró respaldo en la demanda mundial y la recuperación de los precios brasileños, la porcina estuvo condicionada por el clima y la disponibilidad de animales en Europa. En el mercado ovino, la oferta exportable limitada de Nueva Zelanda sostuvo las cotizaciones. En la carne vacuna, en cambio, las restricciones comerciales en mercados clave aumentaron la competencia entre los principales países exportadores y presionaron los precios. Para los países que dependen de las exportaciones de carne, el escenario vuelve a poner en primer plano la importancia de la diversificación de destinos y del acceso a los mercados internacionales. La evolución de China será especialmente relevante en los próximos meses. Cualquier modificación en sus contingentes, aranceles o condiciones de acceso puede tener efectos sobre los flujos de comercio y, en consecuencia, sobre las cotizaciones internacionales. Para la ganadería argentina, que participa de ese mercado global junto con Brasil, Australia, Nueva Zelanda y otros grandes exportadores, el movimiento de agosto ofrece una señal clara: el precio internacional de la carne no depende solamente de la oferta ganadera, sino cada vez más de las condiciones comerciales que determinan dónde y a qué valor puede colocarse esa producción.
En la carne vacuna, en cambio, las restricciones comerciales en mercados clave aumentaron la competencia entre los principales países exportadores y presionaron los precios.
Fuente Agritotal