Carne vacuna: bajó en agosto, frenó la inflación, pero acumula más de 50% anual

El precio de la carne vacuna bajó 0,3% en agosto y volvió a ubicarse por debajo de la inflación general. Sin embargo, acumula una suba superior al 50% en el último año y pierde competitividad frente al pollo y el cerdo.

Carne vacuna: bajó en agosto, frenó la inflación, pero acumula más de 50% anual

La carne vacuna volvió a mostrar señales de moderación en agosto. Según un análisis de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA), el precio promedio de la carne vacuna registró una baja del 0,3% durante el mes, mientras que la inflación general fue del 1,7%. Con este resultado, la carne vacuna lleva cinco meses consecutivos sin aportar presión al índice de inflación, un dato que marca un cambio en la dinámica de precios de uno de los principales alimentos de la canasta de los argentinos. El comportamiento fue relevado a partir de los datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), que realiza un seguimiento de los precios en carnicerías y supermercados de los principales centros urbanos del país.

La foto mensual es distinta a la anual

Aunque el precio de la carne se mantuvo estable e incluso retrocedió levemente en agosto, la comparación interanual muestra otra realidad. De acuerdo con FIFRA, la carne vacuna acumula una suba superior al 50% en los últimos doce meses. La cifra refleja el incremento registrado a lo largo del último año, aunque la tendencia más reciente muestra una desaceleración. La diferencia entre la evolución mensual y la interanual resulta clave para entender el escenario actual: la carne sigue siendo más cara que un año atrás, pero dejó de acelerar en los últimos meses al ritmo que lo hizo durante períodos anteriores.

La carne sigue siendo más cara que un año atrás, pero dejó de acelerar en los últimos meses al ritmo que lo hizo durante períodos anteriores.

Pollo y cerdo ganan competitividad

La relación de precios con otras carnes también comienza a modificar las decisiones de compra de los consumidores. Según el análisis de FIFRA, el pollo y la carne porcina tuvieron aumentos interanuales más cercanos a la inflación general, por lo que mantienen una posición más competitiva frente a la carne vacuna. Esta diferencia puede favorecer la sustitución entre proteínas y generar cambios en la composición del consumo. En un contexto donde el poder adquisitivo continúa siendo determinante para las decisiones de compra, el precio relativo entre las distintas carnes adquiere cada vez mayor importancia.

Exportación y consumo interno, en el centro de la escena

Otro factor señalado por FIFRA es la creciente participación de los exportadores en el negocio de la carne vacuna. El avance de la demanda externa convive con un mercado interno que continúa siendo determinante para la cadena. En ese escenario, la evolución de los precios, el poder de compra de los consumidores y la relación entre las distintas proteínas serán variables clave para el consumo durante los próximos meses. Para la cadena ganadera, el dato de agosto deja una señal relevante: después de varios meses de aumentos, la carne vacuna consiguió estabilizarse y dejó de traccionar la inflación. El interrogante ahora pasa por cuánto tiempo podrá sostenerse esta moderación y cómo impactará la relación de precios sobre la demanda interna.

Fuente Agritotal

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