“Cambió la música”: el negocio de la carne entró en una sintonía total con el mundo, dice un reconocido productor que pide no repetir un error

Juan Manuel Alberro, presidente de la Asociación Braford Argentina, analizó en la Nacional Primavera Braford las oportunidades que abrió la mayor conexión con los mercados internacionales, la retención de vientres y el aumento del peso de faena

Juan Manuel Alberro, presidente de la Asociación Braford Argentina (ABA)
Juan Manuel Alberro, presidente de la Asociación Braford Argentina (ABA)Gza. Expoagro

MARGARITA BELÉN, Chaco.– La ganadería argentina atraviesa un cambio de escenario; eso es indiscutible, según los expertos. Después de años en los que el negocio estuvo condicionado por restricciones a las exportaciones y una menor conexión con los mercados internacionales, el sector comenzó a moverse en un contexto diferente, marcado por una demanda mundial sostenida, una oferta de carne vacuna que no crece al mismo ritmo y mayores oportunidades para los países capaces de ofrecer carne de calidad.

Ese nuevo escenario también empieza a modificar las decisiones dentro de los campos. La retención de vientres, el aumento del peso de faena y la búsqueda de más kilos por animal aparecen como algunas de las señales de una actividad que intenta recomponer su capacidad productiva y aprovechar una demanda internacional que llegó para quedarse. La música cambió, remarcan en el sector, y el desafío, ahora, es que la producción argentina se adapte al nuevo ritmo del negocio mundial.

Para Juan Manuel Alberro, presidente de la Asociación Braford Argentina (ABA), el cambio no es solamente una mejora coyuntural de precios sino el comienzo de una etapa diferente. Durante la Nacional Primavera Braford, organizada por Expoagro, que se realiza en el predio de la Sociedad Rural de Chaco, y durante el Congreso de Carnes del NEA, planteó que la ganadería argentina está empezando a recuperar el ritmo del negocio mundial.

“Hoy estamos con una ganadería argentina que está bailando un poco más acorde al ritmo de la ganadería en el mundo, con los mismos desafíos, con las mismas oportunidades”, planteó Alberro
“Hoy estamos con una ganadería argentina que está bailando un poco más acorde al ritmo de la ganadería en el mundo, con los mismos desafíos, con las mismas oportunidades”, planteó AlberroGza.

“Todos los que estamos hace años en esto estamos contentos con la situación de la ganadería hoy y, más que la situación pensando que es una película que está empezando, un cambio de época”, señaló a LA NACION.

Para explicar esa transformación, Alberro recurrió a una frase del experto en temas económicos Salvador Di Stefano, ‘cambió la música, hay que cambiar el paso’. La expresión resume, para el dirigente, lo que está ocurriendo en la actividad: el mercado mundial cambió y la Argentina ahora debe adaptar su forma de producir para aprovechar las oportunidades. “Hoy estamos con una ganadería argentina que está bailando un poco más acorde al ritmo de la ganadería en el mundo, con los mismos desafíos, con las mismas oportunidades”, planteó.

Según Alberro, durante años el país quedó al margen de una tendencia que ya se observaba en el mercado internacional. “Por falta de visión, por malas medidas políticas, la Argentina estuvo desenganchada de lo que pasaba en el mundo, cuando ya el mundo venía mostrando señales de que la carne valía, de que la demanda era una constante de aumento y la oferta estaba estancada o en muchos casos retrocediendo”, afirmó.

Para el presidente de ABA, esa situación comenzó a modificarse durante los últimos tiempos: “Eso cambió significativamente estos últimos tres años, nos puso a competir por los mercados más importantes del mundo, se abrieron las exportaciones, se sacaron trabas”.

La retención de vientres, el aumento del peso de faena y la búsqueda de más kilos por animal aparecen como algunas de las señales de una actividad que intenta recomponer su capacidad productiva
La retención de vientres, el aumento del peso de faena y la búsqueda de más kilos por animal aparecen como algunas de las señales de una actividad que intenta recomponer su capacidad productivaGza.

Alberro explicó que el nuevo escenario generó una mejora en los precios en un contexto de menor disponibilidad de oferta: “No es coyuntural, vino para quedarse porque la carne vacuna en el mundo tiene precios en aumento”. En ese escenario, marcó especialmente la oportunidad que tiene la Argentina en la producción de carne de calidad. “Tenemos muchos desafíos por delante. Obviamente cada sector de la cadena tiene sus problemas puntuales, pero la foto y la película es más que ambiciosa”, afirmó.

Entre las cuestiones pendientes mencionó la necesidad de consolidar el proceso y evitar que los cambios políticos modifiquen el rumbo: “Falta tiempo porque esto recién empieza, porque estamos tomando coraje, empezando a ver la luz al final del camino”, dijo. Y planteó uno de los principales desafíos para el sector: “Convencernos de que esto no va a cambiar de un día para el otro porque cambie un Gobierno”.

En esa línea, consideró necesario transmitir a los distintos actores políticos la importancia de mantener la apertura comercial: “Tenemos que dar a entender a toda la política que no podemos cerrarnos al mundo, que no podemos repetir lo que ya pasó”. Entre los temas pendientes habló de la baja de impuestos, donde las retenciones todavía pesan sobre la carne y el acceso a financiamiento de mediano y largo plazo.

Mientras ese proceso avanza, en los campos comienzan a verse señales de adaptación. Alberro destacó que los productores están trabajando en ese sentido: “Hoy estamos trabajando para producir más kilos y aumentar el peso de la media res; eso marca que trabajamos pensando en animales más pesados, en incorporarnos a los mercados mundiales”. También señaló que existe una incipiente retención de vientres para recuperar el stock y aumentarlo.

Ese proceso tiene una consecuencia directa sobre el negocio: “La foto de hoy muestra al criador como la estrella del momento y eso va a seguir por los próximos años porque no hay terneros”, afirmó. La retención de hembras que antes iban a faena reduce la oferta disponible de terneros y coloca al criador en una posición favorable dentro de la cadena.

En la recría y el engorde, en cambio, los números deberán acomodarse. Alberro puso el foco en la necesidad de mejorar la eficiencia para absorber el mayor costo de la invernada: “Tenemos que meter en el proceso de recría y engorde más kilos para amortizar justamente ese valor que se paga de más por el ternero”.

Esos movimientos forman parte de la adaptación a una nueva etapa: “Son ajustes que se van a ir dando sobre la marcha, pero cuando hay precio y hay crecimiento, todos tenemos para ir ganando”.

También destacó el impacto que puede tener el crecimiento de la cadena cárnica sobre el empleo y la generación de divisas: “Tiene mucho trabajo para dar y va a ser generadora muy fuerte de dólares que ingresen al país, que también es necesario para estabilizar de una buena vez la economía argentina”.

El presente de Braford

En ese escenario, la raza Braford también busca ampliar su participación. Alberro señaló que atraviesa una expansión tanto en cantidad de animales como en presencia geográfica, con rodeos en distintas regiones del país, desde La Rioja, Catamarca y Mendoza hasta La Pampa, San Luis, Buenos Aires y la Patagonia. “Es una raza muy versátil, con muchísimo para ofrecer en calidad de carne para animales pesados y eso es lo que demanda el mundo hoy”, sostuvo. Explicó que los animales Braford permiten alcanzar pesos superiores a los 500 kilos sin un exceso de engrasamiento y ofrecen una buena conversión de materia seca en carne.

Fuente La Nación

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