Carne bovina: cómo aprovechar el viento de cola en el mercado mundial para que el sector despegue

En el Congreso Ganadero de la Sociedad Rural de Rosario, la industria frigorífica y los productores coincidieron en que existen oportunidades inéditas para la carne argentina en el comercio exterior, aunque todavía falta transformarlas en negocios concretos. La competitividad cambiaria, la diversificación de mercados y las certificaciones aparecen entre los principales desafíos para aprovechar el contexto.

La cadena de ganados y carnes atraviesa un escenario de expectativas positivas, pero el verdadero desafío pasa por convertir ese conjunto de señales favorables en un crecimiento sostenido de las exportaciones y de la producción. Ese fue uno de los ejes que atravesó el 13° Congreso Ganadero de la Sociedad Rural de Rosario, donde representantes de la industria frigorífica plantearon que el sector cuenta con condiciones para dar un salto, siempre que logre mejorar su competitividad, diversificar mercados y capitalizar ventajas diferenciales como la trazabilidad y las certificaciones ambientales.

Cómo transformar las oportunidades en negocios concretos

Para Sebastián Bendayán, gerente de Cafrisa, el panorama internacional ofrece múltiples variables positivas que todavía no terminaron de reflejarse en el volumen de operaciones.

“Son todas buenas variables que estamos teniendo, tenemos que empezar a materializarla para que se termine de dar ese boom”, sostuvo al analizar el escenario exportador ante la consulta de AIRE Agro.

Entre esos factores mencionó los acuerdos comerciales con China, las posibilidades que abre el mercado estadounidense, los valores de la cuota Hilton y las restricciones que enfrentan algunos competidores internacionales. Sin embargo, advirtió que uno de los principales obstáculos sigue siendo la falta de competitividad del novillo argentino.

“Con la situación que tenemos con el dólar, no tenemos un novillo exportación que sea competitivo”, afirmó, al señalar que los valores locales superan ampliamente a los de países vecinos como Brasil, Uruguay o Paraguay.

Más calidad y menos dependencia de un solo mercado

Desde la industria consideran que la estrategia no pasa únicamente por aumentar el volumen exportado, sino por mejorar la integración comercial y posicionar la carne argentina en segmentos de mayor valor.

Bendayán planteó que el objetivo debe ser colocar distintos cortes en diferentes destinos para maximizar el valor del animal: vender el cuarto trasero a Europa, el delantero a Estados Unidos o Israel y destinar otros cortes al mercado interno.

En ese mismo sentido, llamó a evitar una excesiva dependencia del mercado chino. “Tenemos que ser conscientes y empezar a diversificar, no ser chinodependientes”, resumió.

La mirada apunta también a consolidar la imagen internacional de la carne argentina como un producto premium más que competir exclusivamente por escala con grandes exportadores como Brasil.

Certificaciones contra la deforestación, una oportunidad para diferenciarse

La inminente aplicación de la normativa europea sobre deforestación también fue analizada como una posibilidad para agregar valor.

“Tenemos que ser conscientes y empezar a diversificar, no ser chinodependientes”, resumió el gerente de Cafrisa.

Según Bendayán, la provincia de Santa Fe cuenta con una ventaja importante porque la mayor parte de sus establecimientos puede acreditar origen libre de deforestación y dispone tanto de herramientas privadas como públicas para certificarlo.

No hay que pelearse por uno u otro; uno es un sistema privado y el otro es netamente público”, explicó en referencia a Visec y al esquema de certificación gratuito impulsado por la provincia.

Lejos de interpretar estas exigencias como una amenaza, sostuvo que “es una oportunidad que tenemos que aprovechar al máximo” para diferenciar la producción argentina y ofrecer mayores garantías de trazabilidad a los consumidores internacionales.

Menos faena, más kilos y señales positivas para el stock

Mientras tanto, la industria observa una recomposición gradual del stock bovino y un cambio en el comportamiento de los productores.

Aunque la cantidad de animales faenados muestra una disminución interanual, Bendayán destacó que la mejora de precios está incentivando a producir animales más pesados. “Al productor, meterle kilos le está siendo negocio, entonces no estamos faenando animales livianos”, señaló.

Incluso mencionó que, tras la eliminación del peso mínimo obligatorio de faena, ocurrió lo contrario a lo que muchos preveían. “Si el número te da y el precio te tracciona, el productor mete kilos”, afirmó, destacando que el promedio ronda actualmente los 240 kilos por animal.

El Congreso Ganadero, una herramienta para mejorar puertas adentro

Para el presidente de la Sociedad Rural de Rosario Tomás Layus, el Congreso Ganadero busca aportar conocimientos concretos que permitan elevar la productividad de los establecimientos en un contexto donde la eficiencia adquiere un papel central.

Para Layus, cada vez más productores exclusivamente agrícolas encuentran en la actividad ganadera una forma de reducir riesgos y estabilizar sus sistemas productivos frente a las variaciones climáticas y del mercado.

“Es un congreso tranqueras adentro, netamente de productores”, explicó, al remarcar que la capacitación apunta a aspectos sanitarios, reproductivos y de producción forrajera que impactan directamente en la rentabilidad.

En ese marco, sostuvo que “el tema pasa por producir, actuar en el tema productividad”, como respuesta al nuevo escenario económico.

La ganadería vuelve a ganar espacio en la zona núcleo

Layus también destacó a AIRE Agro el renovado interés por integrar agricultura y ganadería en la región núcleo, donde muchos establecimientos vuelven a incorporar hacienda como estrategia de diversificación.

“La ganadería con la agricultura se complementa muy bien”, afirmó, al explicar que permite aprovechar rastrojos y transformar granos en carne sin abandonar el perfil agrícola.

Según su visión, cada vez más productores exclusivamente agrícolas encuentran en la actividad ganadera una forma de reducir riesgos y estabilizar sus sistemas productivos frente a las variaciones climáticas y del mercado.

Además, consideró que el contexto internacional ofrece perspectivas alentadoras para el negocio. “La perspectiva ganadera realmente es interesante, porque se ha valorizado en el mundo la proteína animal”, concluyó.

Fuente Aireagro

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