Finalmente se están observando indicadores concretos de la retención de hacienda también en la cría vacuna, no sólo en la recría o en la terminación a corral.
Según las estadísticas del Senasa entre enero y mayo salieron de los campos de cría 2,07 millones de terneras, cuando en el mismo período del año pasado la venta fue de 2,34 millones de animales. La caída es de 12%.
Estos datos duros avalan lo que vienen diciendo de forma recurrente los consignatarios que se encargaron de comercializar la zafra este año. Todos coinciden que en la oferta de terneras es menor y consideran, a partir de ese dato, que el productor se está animando a recomponer sus rodeos de cría.
En el caso de los terneros machos la reducción es menor. Entre enero y mayo de este año se vendieron 3,26 millones contra los 3,56 del 2025. La baja fue de 8%.
En el campo, los criadores cuentan con condiciones forrajeras suficientes como para retener ganadero. También recompusieron sus finanzas, gracias a los buenos precios que obtuvieron el año pasado y en lo que va de este, tanto por la venta de sus terneros como por la buena colocación que tienen también las vacas que descartan por improductivos. La carne que se obtiene de la faena de esos animales terminan mayormente en el mercado chino.
Los criadores hacen su primera reposición de las vacas improductivas con la retención de sus terneras, luego salen a comprar vientres. Por eso en estas últimas semanas se notó una mayor demanda de vacas nuevas preñadas y vaquillonas también entoradas.
El valor de los vientres generales promedia los 2,5 millones de pesos (aunque hay negocios en 3 millones de pesos). Mantienen la relación histórica con los terneros: vendiendo dos de estos se puede comprar un vientre que en pocos meses más dará un ternero y así se recuperará en poco tiempo la mitad de la inversión.
Además en el mercado están apareciendo ventajas financieras. Los operadores destacan que hay tarjetas de crédito agropecuarias que permiten el pago a 180 o 360 días tanto por invernada como por vientres. La tasa de interés, según dijeron, ronda el 30%. En definitiva, quien compra un ternero lo puede pagar un año más tarde luego de haberlo recriado y engordado en feedlot previa venta para la faena.
A la caída de la venta de terneras se agrega también otro dato que da cuenta de la retención. Los datos de la Secretaría de Agricultura indican una reducción en la oferta de vacas y vaquillonas para la faena que es de 9% en los primeros meses del año, en línea con la baja de la faena total.
Pero cuando se discrimina por categoría, la faena de vaquillonas, es decir, los vientres jóvenes y más productivos, cayó 10% mientras que la de vacas se achicó 8,5%.
Fuente Bichos de Campo