“En carnes, también habrá que diversificar los destinos comerciales”, afirma Marianela De Emilio.

La analista y extensionista de mercados y gestión de agro empresas Marianela Sabrina De Emilio analizó en dialogo con Agroperfiles Radio el impacto que tiene la creciente dependencia del mercado chino en las exportaciones de carne argentina y advirtió sobre la necesidad de diversificar los destinos comerciales.

De Emilio explicó que su último informe busca sintetizar una problemática compleja vinculada a la caída del stock ganadero y sostuvo que uno de los principales factores está relacionado con el cambio que experimentó el perfil exportador de la carne argentina en la última década.

“Antes la mayor carne que vendíamos era carne fresca, sobre todo en cuotas de calidad destinadas al mercado europeo. Hoy, casi la mitad del ingreso de divisas por exportaciones de carne del país proviene de China y esas exportaciones son de carne congelada y, en su mayoría, vaca”, señaló.

“LA FABRICA DECRECE, POR ESO DECRECE EL STOCK”

En ese sentido, remarcó que existe una relación directa entre ese cambio y la disminución del stock. “¿Por qué la hacienda decrece? Porque decrece la fábrica, que es la vaca”, afirmó.

La especialista recordó que durante algunos años la faena de vientres respondió a una lógica económica. “Mandar a faena una vaca preñada es una locura, pero en algún contexto resultó mejor negocio que quedarte con la vaca y criar el ternero”, expresó.

No obstante, consideró que hoy el productor enfrenta una decisión distinta. “Estamos en una situación en la que nos paramos en la mitad del camino. Decimos: ‘¿Qué hago? ¿Liquido ahora o más vale apuesto a revertir este proceso?’”, planteó.

PREVISIBILIDAD

Como los ciclos ganaderos son de mediano y largo plazo, De Emilio sostuvo que esa apuesta requiere dos condiciones fundamentales. Por un lado, contar con previsibilidad.

“Tener un poquito de estabilidad de acá a un mediano plazo, estimar que esto va a seguir estando en estas condiciones, con esta macroeconomía y con políticas de exportación que favorezcan diversificar mercados”, indicó.

Por otro lado, destacó que también hace falta decisión por parte del productor. “La apuesta tiene que ver con una fe propia. Decir: ‘Yo apuesto por esto. Yo resigno ganar en el corto plazo, pero apuesto a un crecimiento’”, manifestó.

Ya existen productores que comenzaron a transitar ese camino. “Me he encontrado con varios productores que dicen: ‘Soy un productor pequeño, pero voy a agrandar, voy a comprar madres, voy a apostar’. No es la mayoría, pero hay algunos que lo están haciendo y tenemos algunos canales abiertos de financiamiento que colaboran o, por lo menos, incentivan un poco en esta dirección”, indicó.

LOS CAMBIOS EN EL CONSUMO INTERNO

De Emilio también analizó los cambios en el consumo interno y en el destino de la producción de carne bovina, al tiempo que explicó cómo ese proceso está modificando el modelo de negocio de la ganadería argentina. “Históricamente nos jactábamos de que Argentina era el país que más carne bovina comía”, recordó.

Sin embargo, explicó que se trata de la proteína animal más costosa de producir. “Cuando vos necesitás un kilo de maíz para engordar un kilo de pollo, necesitás cuatro kilos para engordar un kilo de novillo.

Es una relación muy brusca, pero sirve para entender por qué la carne bovina es la más cara del mundo”, señaló.

Además del mayor costo de alimentación, remarcó que el ciclo productivo del ganado bovino es mucho más largo que el de otras especies como el pollo o el cerdo, cuyo consumo también viene creciendo de manera sostenida.

 A pesar de esos cambios, sostuvo que la carne vacuna sigue ocupando un lugar central en la dieta de los argentinos. “Todavía casi la mitad de la carne que comemos es carne de vaca.

CONSUMIMOS MAS DE 110 KILOS DE CARNE CON HUESO POR AÑO

En promedio consumimos más de 110 kilos de carne con hueso por persona por año; la otra mitad se reparte entre pollo y un 20% aproximadamente de cerdo, cuyo consumo viene aumentando fuertemente”, indicó.

La especialista explicó que, al mismo tiempo que disminuyó la participación de la carne bovina en el consumo interno, aumentó el volumen destinado a los mercados externos. “Tenemos mayor destino a la exportación y menor consumo local de carne bovina.

Pero también es importante cómo se compone esa exportación. Una cosa son las carnes frescas de calidad y otra las carnes congeladas, además de otros productos bovinos que tienen distintos valores”, precisó.

HAY CAMBIOS DEL TIPO DE HACIENDA QUE LLEGA A LA CARNICERIA

En ese contexto, aseguró que también comenzaron a observarse cambios en el tipo de hacienda que llega a las carnicerías. “La gente puede encontrar carne más grande que antes. Cuando decimos carne grande sabemos de qué hablamos: animales de mayor peso, con grasita más amarilla. Como hay un mayor destino a la exportación, desde hace muchos años se busca lograr un peso de faena más grande y ahora eso se está empezando a conseguir”, explicó.

Para De Emilio, una vez superadas las etapas más complejas de la producción, sumar algunos kilos más antes de la faena permite mejorar la productividad. “Todo lo difícil es embarazar a la vaca, tener el ternero, destetarlo y engordarlo. Agregarle unos kilos más permite obtener una mayor productividad por animal”, afirmó.

La ganadería atraviesa una transformación profunda. “Estamos en un cambio de modelo de negocio. Antes era lo más chiquito posible, faenámelo y hacé circular la hacienda. Ahora la historia está cambiando. Esto apunta a tener mayor producción, pero necesitamos reponer hacienda y lograr volver al crecimiento del stock”, concluyó.

“DEPENDEMOS DEL MERCADO CHINO Y ESO NO ESTA BIEN”

Marianela De Emilio también puso el foco en la fuerte dependencia que tiene actualmente la Argentina del mercado chino para las exportaciones de carne, una situación que, advirtió, incrementa la vulnerabilidad del país frente a cambios económicos en ese destino.

“Lo que quisimos destacar es el rol de China en nuestro mercado internacional, porque cuando gran parte de las divisas ingresan de un origen específico, somos más vulnerables como país a los shocks que puedan ocurrir en ese mercado”, explicó.

EL FACTOR ECONOMICO

En ese sentido, sostuvo que uno de los aspectos que suele mencionarse, como la menor natalidad en China, no es el factor determinante. “El tema de la menor natalidad puede llegar a ser uno, pero no es el más importante. El más importante es el crecimiento económico.

Si vos tenés menos gente, pero con más ingreso, prefieren comer carne de vaca y no carne de pollo. Eso pasa acá y en China. Literalmente es así; la preferencia siempre va a ir hacia una carne de mejor calidad”, afirmó. Frente a este escenario, la especialista consideró que la Argentina debe avanzar en una mayor diversificación de sus mercados de exportación para reducir esa dependencia. “Argentina tiene que avanzar en propuestas de exportación para justamente diversificar más los países de destino. Ya que la carne argentina es una marca en sí misma, hay que poder avanzar en negociaciones”, concluyó.

Fuente Agroperfiles

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *