La administración de Donald Trump evalúa eliminar temporalmente los aranceles a la importación de carne vacuna de todos los orígenes para contener la suba de precios al consumidor. Aunque la medida quedó en suspenso, su eventual aplicación modificaría el escenario comercial.
El gobierno de Trump está abriendo caminos para contener el precio de la carne, que viene de batir récord tras récord.
El lunes pasado, The Wall Street Journal informó, de manera exclusiva, que miembros de la administración norteamericana aseguraron que el Gobierno piensa eliminar provisoriamente las cuotas de importación de carne vacuna de manera que toda la carne entre libre de aranceles. En un principio, la medida iba a ser tomada ese mismo día.
Sin embargo, al día siguiente, martes 12, el mismo The Wall Street Journal publicó que funcionarios oficiales informaron que la medida se postergaría, sin fecha.
Cómo impactaría la quita de aranceles
Hasta el momento, una vez que las cuotas se agotan, la carne paga 26,4%, lo que viene sucediendo con la originaria de Brasil y de Paraguay, entre los principales proveedores, que completaron la correspondiente a terceros países, de 52 mil t desde el año pasado, en los mismos primeros días del año.
Los demás exportadores se encuentran dentro de su cuota anual.
En el caso de la Argentina, está lejos de agotar sus cuotas libres, tanto la de 20 mil t que rige desde 1995 como la reciente de 80 mil, disponible para este año, por el momento.
Justamente la Argentina sería el principal perjudicado por una quita de aranceles.
Australia y Nueva Zelandia también se menoscaban por tener cuotas muy importantes, de varias centenas de miles de toneladas, y quedan en igualdad de condiciones que los demás.
Obviamente, el principal beneficiado sería Brasil, que está entrando con el arancel señalado.
Paraguay también, aunque estaba avanzado en negociaciones para tener su propia cuota.
El viernes 8 de mayo se reunieron Trump y Lula, en un encuentro que duró tres horas, luego de sostener una mala relación desde el inicio del gobierno de Trump, y cuya carne llegó a tener un sobrearancel del 50%, en adición al 26,4%, a causa del resultado del juicio contra Bolsonaro. Corre el rumor de que la reunión la impulsó el titular de JBS y que Brasil reclamó una cuota propia.
Mucho más que aranceles
Otras medidas en consideración son las de instruir a la Administración de Pequeñas Empresas para incrementar los créditos y el acceso al capital a los ganaderos, reducir la protección de los lobos grises y mexicanos dentro de la ley de especies en peligro, que es un tema de reclamo de los productores de ganado, y reducir algunas regulaciones que incluyen la exigencia del Departamento de Agricultura sobre el uso de caravanas electrónicas.
La desgravación de las importaciones apunta al corto plazo mientras que las otras desregulaciones ayudarán al sector a lo largo del tiempo.
Estas órdenes ejecutivas, reiteramos, por ahora en suspenso, intentan encarar una de las más persistentes fuentes de inflación, según los funcionarios. Mientras que los precios de los huevos y de la leche cedieron en el último año, los de la carne han seguido aumentando.
El de la carne picada es 40% más alto que hace cinco años.
Por otro lado, el Departamento de Justicia acaba de lanzar una investigación criminal sobre las mayores empresas de frigoríficos luego de que Trump la reclamó, sobre sospechas de actividades contrarias a las normas de competencia.
Volviendo a la postergación de la quita de aranceles, es importante destacar que son incontables los anuncios del Presidente Trump que nunca llegaron a concretarse.
Por ahora, la Argentina mantiene las ventajas de su ampliada cuota.
Fuente Valor Carne