Lo afirmó el titular de la Cámara Argentina de Nutrición Animal durante el lanzamiento del congreso de la entidad. En el marco de Expoagro, referentes de las cadenas bovina, porcina y aviar coincidieron en que la ganadería tiene margen para crecer a partir de una mayor eficiencia, con la nutrición como eje para mejorar la productividad .
En un contexto de mayor disponibilidad de granos y creciente demanda global de alimentos, la Argentina enfrenta el desafío de transformar más materia prima en proteína animal. Esa fue una de las principales conclusiones del panel organizado por la Cámara Argentina de Empresas de Nutrición Animal (CAENA) en Expoagro, donde referentes de las cadenas bovina, porcina y aviar analizaron el escenario productivo.
Al cierre del encuentro, el presidente de la entidad, Alejandro Bravo, puso números al potencial. “Hace unos años la agricultura superaba por primera vez la barrera de los 100 millones de toneladas de granos y hoy estamos en torno a los 150 millones. Pero la mayoría se exporta, y una menor parte se procesa en el país para producir proteína animal. Así, la Argentina genera unos 20 millones de toneladas anuales entre carne bovina, porcina, aviar, leche y huevos”, detalló.
A partir de ese punto, planteó un objetivo concreto: “Podemos desafiarnos como industria a llevar ese volumen a 30 millones de toneladas en los próximos cinco años (un 50%) trabajando en eficiencia productiva, bioseguridad, sustentabilidad y en un mejor ordenamiento de las cadenas”.
La oportunidad, según Gabriel Gualdoni, moderador del panel, no es coyuntural. “El 2026 puede ser el año de la proteína animal si sabemos aprovecharlo”, afirmó, al tiempo que destacó que el escenario actual es resultado de años de inversión, incorporación tecnológica y profesionalización.
En ese recorrido, subrayó el avance de las cadenas porcina y aviar hacia sistemas más integrados y eficientes, con fuerte base genética, sanitaria y nutricional, lo que “hoy les permite posicionarse mejor frente a un escenario global donde la demanda de proteína animal continúa creciendo, acompañando a la carne vacuna, la de mayor valor”.
Aun así, la ganadería bovina mantiene un rol central. Para Gualdoni, sigue “siendo la referencia histórica del país”, aunque enfrenta desafíos vinculados a “la eficiencia productiva, la homogeneidad de los sistemas y la articulación entre los distintos eslabones de la cadena”.
En ese sentido, remarcó que uno de los principales desafíos será “pasar de una lógica centrada exclusivamente en la reducción de costos a otra enfocada en la eficiencia productiva, donde la nutrición animal, la calidad de los insumos, la trazabilidad y la innovación tecnológica juegan un rol cada vez más determinante”.
Más kilos, más eficiencia
Desde la cadena bovina, Fernando Eluchans, Presidente de Vetifarma, puso el acento en la productividad por animal. El crecimiento, explicó, “no necesariamente vendrá por aumentar el stock, sino por mejorar la eficiencia productiva, especialmente a través de mayores pesos de faena”.
Según detalló, “existe margen para incrementar entre 20% y 30% los kilos producidos por animal, pasando de faenas cercanas a los 350 kilos hacia valores próximos a los 500 kilo
En el caso del sector porcino, Daniel Fenoglio, Gerente General de Cabaña Argentina, destacó el proceso de transformación de los últimos años. “Un grupo de alrededor de 300 productores concentra cerca del 85% de la producción nacional con niveles tecnológicos comparables a los de los principales países productores”, afirmó.
Ese avance se reflejó también en el consumo interno, que pasó de “tres a casi 20 kilos por habitante en los últimos 15 años”. Hacia adelante, el foco estará en otro escalón: “el gran desafío será consolidar el desarrollo exportador del sector”.
Para la cadena avícola, la clave sigue siendo la eficiencia. Raúl Marsó, presidente de Las Camelias, señaló que “hoy los sistemas más avanzados logran una conversión cercana a 1,5 kilos de alimento por kilo de pollo vivo, uno de los índices más competitivos entre las proteínas animales”.
No obstante, advirtió sobre algunos condicionantes: el sector enfrenta desafíos en “bioseguridad, especialmente frente al riesgo de influenza aviar, y en el acceso al financiamiento para renovar infraestructura productiva”.
La nutrición como eje
Más allá de las particularidades de cada actividad, hubo un punto de consenso: el rol estratégico de la nutrición animal. Los panelistas coincidieron en que será una herramienta clave para mejorar la eficiencia, optimizar recursos y avanzar hacia sistemas más sustentables.
En paralelo, plantearon la necesidad de revisar aspectos estructurales como la presión impositiva, los mecanismos de devolución de IVA y ciertas regulaciones que condicionan la competitividad.
Congreso CAENA
En ese marco, CAENA anunció la realización del Congreso de Nutrición Animal 2026, el 22 de octubre en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, bajo el lema “Argentina 2026: El Año de la Proteína Animal”.
“El objetivo del Congreso 2026 será precisamente vincular nutrición animal, innovación tecnológica y competitividad exportadora, en un contexto global donde la producción eficiente de proteínas será cada vez más estratégica”, concluyó Bravo.
Fuente Valor Agregado