Por una distribución oficial entre empresas de la cuota para China

La definición del mecanismo de asignación por parte de la autoridad argentina resulta clave para preservar precios, ordenar la operatoria y evitar una competencia desordenada entre exportadores. El sistema de “primero llegado, primero servido” podría diluir los beneficios del mercado chino para la cadena cárnica argentina. Por Miguel Gorelik

A fines de año, China comunicó la cuota anual que asignó a cada uno de los seis principales proveedores de carne para 2026, que crece al 2% anual, y un remanente para terceros países.

El sistema regirá por tres años, hasta fines de 2028.

Resultaba obvio pensar que la cuota se debería distribuir entre los exportadores de manera de no lanzarlos a una carrera, perniciosa para ellos, la ganadería argentina y el mismo mercado chino.

Sin embargo, circula información en el sentido de que la Argentina recibió y aceptó la opinión china sobre su preferencia para que no se distribuyera de esa manera y se dejara todo en un sistema de “primero llegado, primero servido”.

Nos resulta llamativo que se haya consultado algo que es resorte de cada país, según lo testifican numerosas otras cuotas, inclusive de carne.

Por ejemplo, la cuota Hilton es “propiedad” de cada país asignatario. En este sentido, la mayoría de los beneficiarios administra su cuota, lo que no es el caso de EE.UU. que, por regulaciones propias, no le permite a su gobierno hacerlo, por lo que esa cuota, que comparte con Canadá, queda al libre uso de los habilitados hasta que se complete (lo que nunca sucedió).

También, la cuota de EE.UU. es administrada por muchos de los países adjudicatarios.

Jamás ni uno ni otro gobierno opinó sobre la forma de administración de los países recipiendarios.

Sólo se limitan a controlar que no se exceda y que, cuando sucede, se aplican los aranceles correspondientes a lo fuera de cuota.

En este sentido, la cuota 481 de la UE, de carne producida en feedlot, no se puede distribuir en el país, ya que el cupo es global y se aprovecha a medida que se va completando, independientemente del país de origen. Es así que, desde hace varios años, la cuota se completa el primer día de cada trimestre calendario, cuando se abre el cupo del período. Claramente, esto no es lo mejor para el mercado, ni para compradores ni para vendedores.

La cuota de China es mucho más asimilable a la Hilton o a la de EE.UU. que a la 481, porque ningún país puede usar la cuota de otro.

Es curioso que pocas semanas después de que el gobierno unificó criterios conceptuales iguales para la distribución de las cuotas Hilton y EE.UU. para los próximos cuatro años, no esté determinado a usarlo en esta nueva también.

Especialmente cuando tales criterios vienen siendo aceptados pacíficamente por toda la cadena de la carne, como ha sucedido pocas veces en el pasado.

En Australia, la industria estaría apoyando una iniciativa de un reconocido analista del mercado y exexportador, Simon Quilty, en el sentido de distribuir el cupo del país entre los exportadores, en una base según la past performance de cada uno. También propone que la cuota de cada uno sea transable, para facilitar el acceso a las empresas con interés manifiesto.

Lo que no estaría mal para nuestras cuotas Hilton y USA, que en algún momento tuvieron esa libertad sin provocar daños.

Quilty sostiene que de no hacerlo, la cuota china se podría agotar tan rápido como en mayo, destruyendo la penetración australiana en los nichos de cortes especiales, ya que exportar fuera de cuota, con arancel de 55%, sería prohibitivo.

Es posible que la cuota de la Argentina no se consuma tan rápido, pero si se aplica el sistema desregulado, se va a cumplir en menos tiempo del deseado y a precios menores, a causa del apuro.

En pocos meses todos los protagonistas verán los inconvenientes de esta modalidad.

También se podría aplicar alguna flexibilidad sobre los criterios usados para Europa y Estados Unidos, dejando algún porcentaje menor como refuerzo para exportadores que pudieran sentirse perjudicados o para plantas que consigan la habilitación sanitaria (o que la pierdan) en el futuro. Dichas soluciones serán, necesariamente, arbitrarias y subjetivas, por más buena voluntad y honestidad que se le ponga. Pero esto sería un mal menor a cambio de un bien mucho mayor.

La Argentina se vio favorecida, relativamente, por las cuotas otorgadas por China; recibió algo más que lo que terminará haciendo en 2025, aunque menos que lo de 2024.

Además, se beneficiará porque se va a reducir la oferta total, ya que las menores cuotas para Brasil y Australia, difícilmente sean compensadas por la holgura que tendrán Nueva Zelandia e, inclusive, Uruguay. Ni hablar de las dificultades de los Estados Unidos, que seguirán mientras se mantenga la guerra comercial entre ambos países. Esto significa que podría haber precios más altos.

Sería una picardía que tales ventajas se perdieran por la utilización de un mecanismo perjudicial para el mercado.

Fuente Valor Carne

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